
Cuando se empiezan a hacer variaciones sobre si mismo, cuando vaciar cajones y llenar contenedores es una necesidad, cuando se decide peinarse de manera diferente, darle la vuelta a la camiseta, vestirse sobreponiendo tres piezas en orden inverso, cambiar los muebles del comedor, vaciar estanterías para tumbar los libros que estaban derechos, romper figuras de porcelana, cuando en fín se necesitan mudas para poder seguir por el mismo camino, la experiencia me dice que necesito implementar en algo mi trabajo, o como me señalan mis hermanas que tanto me conocen , dar dos volteretas...
Y hoy la excusa ha sido un cuaderno que regalar a quién tanto me regaló con sus ilustraciones, a ese compañero de trabajo al que me costó dejar , al que me regala los días con nuevos cuentos ilustrados, con una paciencia exquisita, con unos modales esmerados.
Además de ser un gran ilustrador, es una gran persona, y le encantan los cuentos bien ilustrados y llenos de movimiento, así que, aquí va mi aportación a sus presentes...una voltereta para quién merece mi respeto.
Gracias Víctor.













